Esta frase podría confundir a muchas personas, pero no a quienes conocen el trato especial que el gobierno de la Cuarta Transformación Nacional, está dando a los pueblos originarios.


Basado en el convenio 169 de la Organización Mundial del Trabajo (OIT), el gobierno de México convocó a los pueblos originarios de todo el país, a participar en diversos foros, para elaborar el Programa Nacional de Pueblos Indígenas.


Según el tema específico, estas reuniones de trabajo fueron organizadas por la presidencia de la república, el Instituto Nacional de Pueblos Indígenas (INPI), la Secretaría de Hacienda y Crédito Público, así como por la Secretaría de Gobernación. En estos espacios de diálogo, se conocieron de viva voz las necesidades de los pueblos originarios.


El éxito de estos encuentros fue tal, que las peticiones de los pueblos originarios y los planes para satisfacerlas, se plasmaron por primera vez en la historia de México, en el Plan Nacional de Desarrollo, con lineamientos claros y presupuesto ilimitado para cumplir todo lo acordado.


Los compromisos con los pueblos originarios se están realizando a cabalidad. Hombro con hombro, autoridades y pueblos nativos están trabajando de manera conjunta, para cristalizar proyectos de gran calado. Los caminos artesanales de Oaxaca y el Plan de Justicia para los pueblos Yaquis, son dos impresionantes ejemplos.


Lo anterior, es un gran ejemplo de Democracia participativa. Un nuevo sistema de gobierno que, Andrés Manuel López Obrador viene promoviendo desde su llegada a la jefatura de gobierno del entonces Distrito Federal.


En tal virtud, podríamos ver en la eficaz estrategia para atender a los pueblos originarios, un modelo a seguir para conocer profundamente la actividad y las necesidades de las MIPYMES. López Obrador es certero al proyectar y realizar sus políticas públicas, porque cuando las planea, tienes información detallada de todas las circunstancias. Inclusive, con esos datos llega a prospectar diversos escenarios, antes de echar a andar sus acciones de gobierno.


En base a lo anterior, lo primero que debemos tener a la mano es información para poder tomar decisiones. Hay temas generales sobre las necesidades de las MIPYMES que son obvias. Por poner un ejemplo, podemos hablar de la falta de digitalización y acceso a redes de mercado virtuales. Pero hay que ir más a fondo, porque existen múltiples factores que impiden a las MIPYMES tener una presencia eficaz en el ciberespacio. Las causas pueden ir desde la falta de una buena fotografía, hasta la ausencia de internet en un poblado.


Podríamos imaginar cuales son las necesidades de las MIPYMES, pero quizá lo único que vamos a lograr, es hacer naufragar nuestras suposiciones en un mar de subjetividad. Como dice AMLO, para no equivocarse, lo mejor es preguntar. Por ello creo pertinente realizar foros, tanto virtuales como presenciales, para conocer las necesidades de la micro, pequeña y mediana empresa en México.


Así como la OIT marca el trato que deben recibir los pueblos originarios cuando de política pública se trata, también señala como tienen que atenderse las MIPYMES, por su gran importancia. Además de crear empleo, son motores de del crecimiento económico y el desarrollo social. En el caso de México, las PYMES representan el 99,8% del tejido empresarial. Por lo que hace a la generación de empleo, las MIPYMES representan el 78.5% en nuestro país. Por si esto fuera poco, se estima que la aportación de las MIPYMES al Producto Interno Bruto (PIB), es cercano al 20%.


Sumado a lo anterior, las MIPYMES suelen contratar a personas con menos oportunidades de encontrar trabajo, como los jóvenes sin experiencia, adultos mayores, gente con capacidades diferentes, trabajadores no especializados y personas de la comunidad LGTB.


Siguiendo con datos de la OIT, los principales problemas de la MIPYMES son: Innovación, productividad y la brecha salarial. Entre otros factores, estos problemas pueden ser ocasionados por falta de acceso a financiamiento o por carecer de un sistema eficaz de competencia. Lo anterior suele reflejarse en salarios bajos para los trabajadores, ausencia de seguridad social y un nivel deficiente en las condiciones de salud laboral.


Una vez atendidos estos temas, se tendrían que plantear una nueva conciencia empresarial que refuerce las cadenas de valor, basadas en la inclusión, la digitalización y la economía circular.


Esto nos muestra el tamaño del reto que tenemos en frente, quienes pertenecemos a grupos empresariales. Por ello es fundamental trabajar en completa coordinación con las autoridades municipales, estatales y federales, para dar una respuesta integrada a las complejas necesidades que debemos atender, para cumplir con la agenda 2030 de la OIT.


Los pueblos originarios de México están dando un ejemplo al mundo, al cumplir con las más estrictas normas internacionales al promover el bienestar en sus comunidades. ¿Qué nos falta a los micro, pequeños y mediados empresarios para hacer lo mismo?


José Alfredo Gutiérrez Falcón

Representante de E4T en Guanajuato