Regeneración MX.- El 27 de julio, fue declarado como el día de la micro, pequeñas y medianas empresas (MIPYMES), por la Asamblea General de la Organización de Naciones Unidas. A propuesta de la República Argentina, esta celebración se dio por primera vez en el año 2017, reconociendo a estos emprendimientos como factores de desarrollo sostenible y de reducción de pobreza en todo el planeta Tierra.


El Consejo Internacional para la Pequeña Empresa, afirma que este tipo de negocios representan más del 90 por ciento de las empresas, generando entre el 60 y 70 por ciento del empleo mundial, con una aportación del 50 por ciento al Producto Interno Bruto (PIB) en todo el orbe. En México, el 97.6 por ciento de los establecimientos mercantiles son microempresas. Según datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), en nuestro país existen alrededor de 4 millones de PYMES que producen 7 de cada 10 empleos formales y alrededor del 50% del PIB.


Dicho lo anterior, se entiende porqué Andrés Manuel López Obrador, decidió otorgar 4 millones de créditos para las MIPYMES, frente a las crisis económica y sanitaria derivadas por la pandemia del COVID-19, en vez de entregarle recursos a las grandes empresas como ocurría antes. La visión de estadista de AMLO rindió frutos. Un buen ejemplo es el crecimiento de las ventas en las tienditas de barrio que, de manera atípica, aumentaron en un 8 por ciento en plena contingencia, según datos de la Asociación Nacional de Abarroteros Mayoristas (ANAM).
En mayo del 2019, López Obrador declaró formalmente extinguido el neoliberalismo en México, al presentar el Plan Nacional de Desarrollo. Un sistema que por 36 años fue diseñado para saquear a nuestro país, mediante el abuso de las cúpulas políticas y empresariales. Un botón de muestra es el desvío de 15 mil 483 millones 600 mil pesos del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (CONACYT), que entre los años 2013 a 2018 se destinaron a grandes empresas privadas como, Monsanto, Kimberly Clark, Intel, Volkswagen, Whirlpool, Mabe, Bimbo, Femsa, Honeywell e IBM.


Mientras corporaciones como estas se hacían de grandes cantidades de recursos del pueblo de México, las micro, pequeñas y medianas empresas eran abandonadas a su suerte, tanto por los gobiernos neoliberales, como por las diferentes cámaras empresariales, que solo han servido para beneficiar a unos cuantos. Afortunadamente, la democracia participativa promovida por AMLO, también está despertando la colaboración y la coordinación con verdaderos empresarios que han construido un patrimonio mediante inversiones lícitas y generando empleos.
En la conferencia mañanera del pasado 27 de octubre, AMLO anunció un sistema de simplificación fiscal para que las MIPYMES realicen menos trámites al presentar sus declaraciones. El mandatario mencionó que esto se logró a petición de una asociación nacional de empresarios que se originó en Monterrey, Nuevo León. Se trata de los Empresarios por la Cuarta Transformación Nacional (E4T). Esta agrupación ya cuenta con más de 50 mil miembros, su fundador es el empresario y filántropo José Javier Garza Calderón, quien es descendiente de la familia Garza Sada. Sin lugar a dudas, la familia más emblemática en el mundo empresarial regiomontano.


E4T está promoviendo el desarrollo de las MIPYMES mediante constantes capacitaciones a través de sus redes sociales. Todas las semanas ofrecen un despliegue impresionante de cursos y conferencias que dejan ver la gran coordinación entre esta institución y un gran número de autoridades en los tres niveles de gobierno. Las MIPYMES son los negocios que, por su naturaleza, pueden emplear a los sectores más vulnerables, como jóvenes sin experiencia, adultos mayores, madres solteras y personas de origen indígena.


En la segunda mitad del gobierno de la Cuarta Transformación Nacional, es un buen momento para fijar la mirada en este gran sector que antes a nadie le importaba.

Por: José Alfredo Gutiérrez Falcón